domingo, 28 de agosto de 2011

texto 1

Exilio

Edmond Hamilton

¡Lo que daria por no haber hablado de Ciencia Ficcion aquella noche! Si no lo hubieramos hecho, en estos momentos no estaria obsecionado con esa bizarra e imposible historia que nunca podria ser comprobada ni refutada.

¡Lo que daría por no haber hablado de Ciencia Ficción aquella noche! Si no lo hubiéramos hecho, en estos momentos no estaría obsesionado con esa bizarra e imposible historia que nunca podría ser comprobada ni refutada.
Pero tratándose de cuatro escritores profesionales de relatos fantásticos, supongo que el tema resultaba ineludible. A pesar de que logramos posponerlo durante toda la cena y los tragos que tomamos después, Madison, gustoso, contó a grandes rasgos su partida de caza, y luego Brazell inicio una discusión sobre los pronósticos de los Dodgers. Mas tarde me vi obligado a desviar la conversación al terreno de la fantasía.
No era mi intención hacer algo así. Pero había bebido un escoces de mas, y eso siempre me vuelve analítico. Y me divertía la perfecta apariencia de que los cuatro eramos personas comunes y corrientes.


-Camuflaje protector, eso es -anuncie-. ¡Cuanto nos esforzamos por actuar como chicos buenos, normales y ordinarios!
Brazell me miro, un poco molesto por la abrupta interrupción.
-¿De que estas hablando?
-De nosotros cuatro -Respondí-. ¡Que esplendida imitación de ciudadanos hechos y derechos! Pero no estamos contentos con eso… Ninguno de nosotros. Por el contrario, estamos violentamente insatisfechos con la tierra y con todas sus obras; por eso nos pasamos la vida creando uno tras otro, mundos imaginarios.
-Supongo que el pequeño detalle de hacerlo por dinero no tiene nada que ver -inquirió Brazell escéptico.
-Claro que si-admití-. Pero todos creamos nuestros mundos y pueblos imposibles muchísimo antes de escribir una sola linea, ¿verdad? incluso desde nuestra infancia, ¿no? por eso no estamos a gusto aquí.
-Nos sentiríamos mucho peor en alguno de los mundos que describimos -replico Madison.

En ese momento, Carrick, el cuarto del grupo, intervino en la conversación. Estaba sentado en silencio como de costumbre, copa en la mano, meditabundo, sin prestarnos atención.

Carrick era raro en muchos aspectos. Sabíamos poco de el, pero lo apreciábamos y admirábamos sus historias. Había escrito relatos fascinantes, minuciosamente elaborados en su totalidad sobre un planeta imaginario.

-Lo mismo me ocurrió a mi en una ocasión- dijo a Madison.
-¿Que? -pregunto Madison.
-Lo que acabas de sugerir… Una vez escribí un sobre un mundo imaginario y luego me vi obligado a vivir en el – contesto Carrick.
Madison soltó una carcajada.
-Espero que haya sido un sitio mas habitable que los escalofriantes planetas en los que yo planteo mis embustes.
Carrick ni siquiera sonrío.
-De haber sabido que viviría en el, lo habría creado muy distinto -murmuro.
Brazell, tras dirigir una mirada significativa a la copa vacía de Carrick, nos guiño un ojo y pidió con voz melosa:
-Cuenta nos como fue, Carrick.
Carrick no aparto la mirada de la copa mientras la giraba entre sus dedos al hablar. Se detenía entre una frase y otra.

“Sucedió inmediatamente después de que me mudara junto a la Gran Central de Energía. A primera vista, parecía un lugar ruidoso, pero, en realidad, se vivía muy tranquilo en las afueras de la ciudad. Y yo necesitaba tranquilidad para escribir mis historias.

“Me dispuse a trabajar en la nueva serie que había comenzado, una colección de relatos que ocurrirían en aquel mundo imaginario. Empecé por crear detalladamente todas las características físicas de ese mundo y del universo que lo contenía. Pase todo el día concentrado en ello. Y cuando termine ¡Algo en mi mente hizo clic!

“Esa breve y extraña sensación me pareció una súbita materialización. Me quede allí, inmovilizado, al tiempo que me preguntaba si estaría enloqueciendo, pues tuve la repentina seguridad de que el mundo que yo había creado durante todo el día acababa de cristalizar en una existencia concreta en alguna parte.

“Por supuesto, ignore esa extraña idea, salí de casa y me olvide del asunto. Pero al día siguiente sucedió de nuevo. Dedique la mayor parte del tiempo a la creación de los habitantes del mundo de mi historia. Sin duda los había imaginado humanos, aunque decidí que no fueran demasiado civilizados pues eso imposibilitaría los conflictos y la violencia indispensable para mi trama.

“Así pues había gestado mi mundo imaginario, un mundo de gente que estaba a medio civilizar. Imagine todas sus crueldades y supersticiones. Erguí sus barbaras y pintorescas ciudades. Y, justo cuando termine aquel clic resonó de nuevo en mi mente.

“Entonces si me asuste de verdad pues sentí con mayor fuerza que la primera vez esa extraña convicción de que mis sueños se habían materializado para dar paso a una realidad solida. Sabia que era una locura; sin embargo, en mi mente tenia la increíble certeza. No podía abandonar esa idea.

“Trate de convencerme de descartar tan loca convicción. Si en verdad había creado un mundo y un universo con solo imaginarlos, ¿donde se hallaban? Desde luego no en mi propio cosmos. No podría contener dos universos…, completamente distintos el uno del otro.

“Pero, ¡y si ese mundo y este universo de mi imaginación se habían concretado en la realidad en otro cosmos vacío? ¿Un cosmos localizado en una dimensión diferente a la mía?¿Uno que contuviera solamente átomos libres, materia informe que había adquirido forma hasta que, de alguna manera, mis concentrados pensamientos les hicieron tomar las imágenes que yo había soñado?

“Medite esa idea de la extraña manera en que se aplican las leyes de la lógica a las cosas imposibles. ¿Por que los relatos que yo imaginaba no se habían vuelto realidad en ocasiones anteriores y solo ahora habían empezado a hacerlo? Bueno, para eso había una explicación plausible. Viva cerca de la Gran Central de Energía. Alguna insospechada corriente de energía emanada de ella dirigía mi imaginación condensada, como una fuerza súper amplificadora, hacia un cosmos vacío donde conmociono la masa informe y la hizo apropiarse de las formas que yo soñaba.

“¿Creía en eso? No. Por supuesto que no, pero lo sabia. Hay una diferencia entre el conocimiento y la creencia; como alguien dijo: ‘Todos los hombres saben que algún día morirán y ninguno cree que llegara ese día’. pues conmigo ocurrió lo mismo. Me daba cuenta que no era posible que mi mundo fantástico hubiese adquirido una existencia física en un cosmos dimensional diferente, aunque, al mismo tiempo, yo tenia la extraña convicción de que así era.

“Y entonces se me ocurrió algo que me pareció entretenido e interesante. ¿Y si me creaba a mi mismo en ese otro mundo? ¿También seria yo real en el? Lo intente. Me senté en mi escritorio y me imagine a mi mismo como uno mas entre los millones de individuos de ese mundo ficticio; pude crear todo un trasfondo familiar e histórico coherente para mi en aquel lugar. ¡Y algo en mi mente hizo clic!”

Carrick hizo una pausa. Todavía contemplaba la copa vacía que agitaba lentamente entre sus dedos.
Madison le incito a continuar:
-Y seguro despertaste allí y una hermosa muchacha se acerco a ti y preguntaste “¿Donde estoy?”
-No sucedió así -respondió Carrick sombrío-. No fue así en absoluto, desperté en ese otro mundo, si. Pero no fue como un despertar real. Simplemente, aparecí allí de repente.

“Seguía siendo yo, pero era el yo imaginado por mi para ese otro mundo. Se trataba de otro yo que siempre había vivido allí…., del mismo modo que sus antepasados. Verán, yo lo había creado todo.

“Y mi otro yo era tan real ene mundo imaginario creado por mi como lo había sido en el mio propio. Eso fue lo peor. Todo en ese mundo a medio civilizar era tan vulgar dentro de su realidad…”
Hizo una pausa.

“Al principio, me resulto extraño. Camine por las calles de aquellas barbaras ciudades y mire los rostros de las personas con un imperioso deseo de gritar en voz alta: ‘¡Yo los imagine a todos! ¡Ninguno de ustedes existía hasta que lo los soñé!’.

“Sin embargo, no lo hice. No me habrían creído. Para ellos, yo no era mas que un miembro insignificante de su raza. ¿Como podían creer que ellos, sus tradiciones y su historia, su mundo y su universo, habían surgido súbitamente gracias a mi imaginación?

“Cuando ceso mi turbación inicial, me desagrado el lugar. Lo había creado demasiado bárbaro. Las salvajes violencias y crueldades que me habían parecido tan seductoras como material para una historia , eran aberrantes y repulsivas en mi propia carne. Solo deseaba volver a mi mundo.

“¡Y no pude regresar! No había forma. Tuve la vaga sensación de que podría imaginarme de vuelta en mi mundo así como había imaginado mi viaje a ese otro. Pero fue en vano. La extraña fuerza que había propiciado el milagro no funcionaba en la dirección contraria.

“La pase bastante mal al percatarme de que estaba atrapado en un mundo desagradable, extenuado y bárbaro. Primero pensé en suicidarme. Sin embargo, no lo hice. El hombre se adapta a todo. Y yo me acople lo mejor que pude al mundo creado por mi. “

-¿Que hiciste allí? Quiero decir: ¿Que función cumpliste? -pregunto Brazell
Carrick encogió de hombros.
-No dominaba las habilidades y destrezas del mundo que había creado. Solo poseía mi propio oficio… el de contar historias.
Empecé a reír.
-¿No querrás decir que empezaste a escribir historias fantásticas?
El asintió, sombrío.
-No me quedo mas remedio. Era lo único que podía hacer. Escribí historias sobre mi propio mundo real. Para esa gente, mis relatos eran de una imaginación desbordante… y les gustaron.

Nos echamos a reír. Pero Carrick permaneció mortalmente serio.
Madison llevo la broma hasta sus ultimas consecuencias.

-¿Y como te las arreglaste para regresar finalmente a casa desde ese otro mundo que habías creado?
-¡Nunca regrese a casa! -respondió Carrick con un amargo suspiro
.

texto 2

95.- ¿Cuál es la velocidad del pensamiento?

Depende de lo que entendamos por “pensamiento”.

Puede que queramos decir “imaginación”. Uno puede imaginarse que está, aquí en la Tierra, y un segundo más tarde que está en Marte o en Alpha Centauro o cerca de un lejano quasar.

Si es eso lo que entendemos por “pensamiento”, entonces puede tener cualquier velocidad hasta el infinito.

Sí, pero uno no recorre realmente esa distancia ¿verdad? Aunque yo me imagine que estoy presenciando la formación de la Tierra no quiere decir, que haya hecho un viaje a través del tiempo. Y aunque me imagine en el centro del Sol no quiere decir que pueda realmente existir en esas condiciones.

Para que la pregunta tenga algún significado científico es preciso definir “pensamiento” de manera que su velocidad pueda realmente medirse por métodos físicos. A este respecto recordemos que si podemos pensar es porque hay unos impulsos que pasan de célula nerviosa a célula nerviosa. Cualquier acción que dependa del sistema nervioso depende de esos impulsos. Al tocar un objeto caliente retiramos la mano, pero no lo podremos hacer hasta que la sensación de calor pase de la mano al sistema nervioso central y luego otro impulso nervioso pase del sistema nervioso central a los músculos.

El “pensamiento” inconsciente que implica todo esto,”noto algo caliente, y más me vale quitar la mano porque si no me la quemaré”, no puede ser más rápido que el tiempo que tarda el impulso nervioso en recorrer el trayecto de ida y vuelta. Por consiguiente, hemos de entender que la “velocidad del pensamiento” es la: “velocidad del impulso nervioso”, porque si no, no hay respuesta.

Allá por el año 1846, el gran fisiólogo alemán Johannes Müller decidió, en un rapto de pesimismo, que la velocidad del impulso nervioso jamás podría medirse. Seis años más tarde, en 1852, consiguió medirlo uno de sus mejores discípulos, Hermann von Helmholtz, trabajando con un músculo todavía inervado. Helmholtz estimuló el nervio en diversos puntos y midió el tiempo que tardaba el músculo en contraerse. Al estimular el nervio en un punto más alejado del músculo, la contracción se retrasaba. A partir del tiempo de retardo logró calcular el tiempo que había tardado el impulso nervioso en recorrer esa distancia adicional.

La velocidad del impulso nervioso depende del grosor del nervio. Cuanto más grueso es el nervio, mayor es la velocidad. La velocidad depende también de si el nervio está o no aislado por una vaina de material graso. Los nervios aislados conducen más rápidamente los impulsos nerviosos que los no aislados.

Los nervios de los mamíferos son los más eficaces de todo el reino animal: los de mejorcalidad conducen los impulsos nerviosos a una velocidad de 362 kilómetros por hora.

Esto quizá parezca decepcionante, porque al fin y al cabo la velocidad del pensamiento no es mayor que la de los viejos aeroplanos de hélice. Pero pensemos que un impulso nervioso puede ir desde cualquier punto del cuerpo humano hasta cualquier otro y volver en menos de 1/25 de segundo (omitiendo los retrasos debidos al procesamiento en el sistema nervioso central). El nervio más largo en los mamíferos pertenece a la ballena azul, que mide unos

100 pies de longitud, e incluso en ese caso cualquier posible viaje de ida y vuelta dentro del cuerpo lo puede realizar el impulso nervioso en poco más de medio segundo. Lo cual es bastante rápido.

texto 3

EMOCION Y CEREBRO

Fabio Celnikier

En Busca De Un Lugar Para Las Emociones:

A través de sus estudios con simios titíes, McLean elaboró su modelo de estructura y evolución cerebral, al que llamó Modelo del Cerebro Trino (tres cerebros superpuestos como capas de cebolla).

Nos propone que el ser humano se examina a sí mismo y al medio circundante a partir de tres mentalidades muy distintas (correspondientes a tres cerebros diferentes), en dos de las cuales no interviene el habla. Y cada cerebro corresponde a sucesivas etapas evolutivas, pudiendo diferenciarse unos de otros tanto anatómicamente como funcionalmente, y hasta químicamente. Y cada uno de ellos tiene su peculiar y específica inteligencia, subjetividad y sentido del tiempo y del espacio, así como sus propias funciones de memoria, funciones motoras, y de todo tipo. Ellos son el Cerebro Reptílico; el Cerebro Límbico; Y el Neocórtex.

Este proceso de evolución cerebral no solo se aplica a lo filogénico (evolución de una especie a lo largo de la vida planetaria), sino también a lo ontogénico (desarrollo del individuo de una determinada especie a lo largo de su vida particular). Como bien lo ha señalado Ernest Haeckel, el desarrollo embrionario repite la secuencia evolutiva de nuestros antecesores. La ontogenia recapitula a la filogenia.

La parte mas primitiva del cerebro humano comprende a la médula espinal; bulbo; protuberancia y mesencéfalo.

McLean llamó a éste conjunto estructural y funcional cerebro reptílico, el cual habría surgido hace centenas de millones de años, y está vinculado a la conducta agresiva, los actos rituales y el establecimiento de jerarquías sociales. No ahondaremos en el Cerebro Reptílico ya que no es el centro de interés para el presente estudio acerca de las emociones y su sustrato neurobiológico.

Preservando la estructura preexistente, aparece por encima del Cerebro Reptílico el Cerebro Límbico. Tal preservación tiene lugar quizas porque la primitiva función es tán necesaria como la nueva, o tal vez porque no existe medio de relegar el órgano antiguo sin poner en peligro la supervivencia del individuo.

Las emociones auténticas, según Berne, son: El miedo; la rabia; la tristeza; la alegría(incluyendo al placer); y el afecto (amor, odio, querencia). Y es precisamente en el Cerebro Límbico donde se gestan las Emociones mas intensas y primitivas (privativas de los mamíferos), a las cuales Berne llamaría “emociones del niño natural”. Y es en la parte mas primitiva de éste, la corteza olfatoria, donde se localiza grán parte de nuestra capacidad de retención y evocación del pasado, así como nuestra capacidad para el aprendizaje.

James Papez, ya en 1937, había descripto un circuito neuronal entre el Hipotálamo y la corteza arcaica olfatoria, relacionado con las emociones. Hoy a éste circuito que engloba aprendizaje, memoria y emociones, se lo conoce como Circuito de Papez.

Los elementos encefálicos que forman parte del Cerebro Límbico son: el Hipotálamo ( que en el hombre gobierna el sistema endócrino y casi con certeza el sistema inmune); el complejo amigdalino(relacionado con los impulsos agresivos y el temor); el Hipocampo; el Fórnix; los Tubérculos Mamilares; el Tálamo; el Area Cingular; la Región Septal y Basal; y la Corteza Infratemporal. La glándula Pineal también participaría. Es responsable de la secreción de Melatonina, un regulador cronobiológico, y a ella, Descartes la llamó “sede del Alma”.

El Hipotálamo es el centro de la autoregulación biológica por exelencia. Tiene a su cargo la regulación de la temperatura; de la frecuencia cardíaca; de la presión arterial; de la presión osmolar sanguínea; de la ingestión de agua y alimentos; de los ritmos circadianos como el del sueño; de ritmos circmensuales como el de la menstruación; y es el gobierno supremo de las hormonas y la defensa inmunológica.

Tomando en cuenta lo antedicho, y pensando que es el Hipotálamo un elemento importante en el Circuito de Papez, podemos comenzar a responder ciertas preguntas centrales acerca de las mal llamadas “enfermedades psicosomáticas”( no aceptamos éste término ya que consideramos que cualquier enfermedad es policausal , y no solamente las clasificadas anteriormente como psicosomáticas). También podemos explicar de como a un estímulo, ya sea que provenga éste del campo biológico y/o psicológico y/o social puede seguirle varias respuestas relacionadas con cualquiera de éstas variables.

El Complejo Amigdalino es asiento de asociaciones estímulo-refuerzo. Reconociendo éste sistema el valor”hedónico” de un estímulo, manda eferencias (estímulos de ida) a otras estructuras límbicas entrando en la etapa de Experiencia Emocional.

La primer emoción evocada ante el estímulo eléctrico aplicado a cualquier sector encefálico, es el miedo, en especial en Lóbulos Temporales e Hipocampo.

El sistema de Placer asienta en Hipotálamo lateral; Séptum; Núcleos Cerebelosos; Amígdala; y las cortezas temporal y frontal.

El Area Septal también está implicada en la ira , y en la motivación y su relación con las emociones de placer, secretando sustancias llamadas endorfinas en el área tegmental ventral

El Duelo, la Tristeza, están relacionadas con el Area Septal; el Tálamo dorsomedial; la sustancia gris Periventricular; y la Circunvolución Cingular anterior. McLean cree encontrar relación entre estas emociones y elinstinto de conservación de la especie. Charles Darwin habló de la función de supervivencia de las emociones, ya que ayudan a generar las respuestas de “emergencia” adecuadas a cada variación del entorno. Mc Lean nos cuenta su experiencia en la investigación con monos, a los cuales cuando se los estimula en la zona del Cíngulo, emiten vocalizaciones similares a las que el animal produce en el momento de la separación de la madre y su cría. Es la” llamada de separación”. La supresión de éstas se produce gracias a la secreción de sustancias similares a la morfina ,que , metafóricamente hablando, alivian el dolor de tal pérdida.

Hasta aquí hemos llegado con el Cerebro Límbico, y nos toca ahora hablarles acerca del cerebro mas nuevo evolutivamente hablando: El Neocerebro, telencéfalo, o Neocórtex. Es a quí donde residen las funciones intelectuales superiores, las funciones cerebrales mas particulares de nuestra especie; y en relación con nuestro trabajo sobre emociones auténticas y sustitutivas, es aquí donde se realiza el Ajuste social de las emociones.

Una lesión en el Lóbulo Frontal produce graves alteraciones conductuales. En relación con las emociones, tiene una función de “control” de las emociones. Por ello cuando hay una lesión frontal se registra una desinhibición y pérdida de su adaptación al contexto social. La persona se convierte en un auténtico psicópata.

Las regiones Pre-frontal Para-límbica y la Corteza Orbito-frontal son las encargadas de corregir las respuestas emocionales y modificar la conducta de acuerdo a la variación del entorno. Estas serian las encargadas de transformar emociones naturales del ser humano en falsas emociones sustitutivas, bajo presión de los mandatos argumentales familiares y socio- culturales. Una lesión en el Lóbulo Frontal produce graves alteraciones conductuales.

Estas serian las encargadas de regular las emociones, bajo presión de los mandatos argumentales familiares y socioculturales, y tomar decisiones.

texto 4

El retrato oval

Edgar Allan Poe

El castillo en el cual mi criado se le había ocurrido penetrar a la fuerza en vez de permitirme, malhadadamente herido como estaba, de pasar una noche al ras, era uno de esos edificios mezcla de grandeza y de melancolía que durante tanto tiempo levantaron sus altivas frentes en medio de los Apeninos, tanto en la realidad como en la imaginación de Mistress Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo había sido recientemente abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en una de las habitaciones más pequeñas y menos suntuosamente amuebladas. Estaba situada en una torre aislada del resto del edificio. Su decorado era rico, pero antiguo y sumamente deteriorado. Los muros estaban cubiertos de tapicerías y adornados con numerosos trofeos heráldicos de toda clase, y de ellos pendían un número verdaderamente prodigioso de pinturas modernas, ricas de estilo, encerradas en sendos marcos dorados, de gusto arabesco. Me produjeron profundo interés, y quizá mi incipiente delirio fue la causa, aquellos cuadros colgados no solamente en las paredes principales, sino también en una porción de rincones que la arquitectura caprichosa del castillo hacía inevitable; hice a Pedro cerrar los pesados postigos del salón, pues ya era hora avanzada, encender un gran candelabro de muchos brazos colocado al lado de mi cabecera, y abrir completamente las cortinas de negro terciopelo, guarnecidas de festones, que rodeaban el lecho. Quíselo así para poder, al menos, si no reconciliaba el sueño, distraerme alternativamente entre la contemplación de estas pinturas y la lectura de un pequeño volumen que había encontrado sobre la almohada, en que se criticaban y analizaban.

Leí largo tiempo; contemplé las pinturas religiosas devotamente; las horas huyeron, rápidas y silenciosas, y llegó la media noche. La posición del candelabro me molestaba, y extendiendo la mano con dificultad para no turbar el sueño de mi criado, lo coloqué de modo que arrojase la luz de lleno sobre el libro.

Pero este movimiento produjo un efecto completamente inesperado. La luz de sus numerosas bujías dio de pleno en un nicho del salón que una de las columnas del lecho había hasta entonces cubierto con una sombra profunda. Vi envuelto en viva luz un cuadro que hasta entonces no advirtiera. Era el retrato de una joven ya formada, casi mujer. Lo contemplé rápidamente y cerré los ojos. ¿Por qué? No me lo expliqué al principio; pero, en tanto que mis ojos permanecieron cerrados, analicé rápidamente el motivo que me los hacía cerrar. Era un movimiento involuntario para ganar tiempo y recapacitar, para asegurarme de que mi vista no me había engañado, para calmar y preparar mi espíritu a una contemplación más fría y más serena. Al cabo de algunos momentos, miré de nuevo el lienzo fijamente.

No era posible dudar, aun cuando lo hubiese querido; porque el primer rayo de luz al caer sobre el lienzo, había desvanecido el estupor delirante de que mis sentidos se hallaban poseídos, haciéndome volver repentinamente a la realidad de la vida.

El cuadro representaba, como ya he dicho, a una joven. se trataba sencillamente de un retrato de medio cuerpo, todo en este estilo que se llama, en lenguaje técnico, estilo de viñeta; había en él mucho de la manera de pintar de Sully en sus cabezas favoritas. Los brazos, el seno y las puntas de sus radiantes cabellos, pendíanse en la sombra vaga, pero profunda, que servía de fondo a la imagen. El marco era oval, magníficamente dorado, y de un bello estilo morisco. Tal vez no fuese ni la ejecución de la obra, ni la excepcional belleza de su fisonomía lo que me impresionó tan repentina y profundamente. No podía creer que mi imaginación, al salir de su delirio, hubiese tomado la cabeza por la de una persona viva. Empero, los detalles del dibujo, el estilo de viñeta y el aspecto del marco, no me permitieron dudar ni un solo instante. Abismado en estas reflexiones, permanecí una hora entera con los ojos fijos en el retrato. Aquella inexplicable expresión de realidad y vida que al principio me hiciera estremecer, acabó por subyugarme. Lleno de terror y respeto, volví el candelabro a su primera posición, y habiendo así apartado de mi vista la causa de mi profunda agitación, me apoderé ansiosamente del volumen que contenía la historia y descripción de los cuadros. Busqué inmediatamente el número correspondiente al que marcaba el retrato oval, y leí la extraña y singular historia siguiente:

"Era una joven de peregrina belleza, tan graciosa como amable, que en mal hora amó al pintor y se desposó con él. Él tenía un carácter apasionado, estudioso y austero, y había puesto en el arte sus amores; ella, joven, de rarísima belleza, toda luz y sonrisas, con la alegría de un cervatillo, amándolo todo, no odiando más que el arte, que era su rival, no temiendo más que la paleta, los pinceles y demás instrumentos importunos que le arrebataban el amor de su adorado. Terrible impresión causó a la dama oír al pintor hablar del deseo de retratarla. Mas era humilde y sumisa, y sentóse pacientemente, durante largas semanas, en la sombría y alta habitación de la torre, donde la luz se filtraba sobre el pálido lienzo solamente por el cielo raso. El artista cifraba su gloria en su obra, que avanzaba de hora en hora, de día en día. Y era un hombre vehemente, extraño, pensativo y que se perdía en mil ensueños; tanto que no veía que la luz que penetraba tan lúgubremente en esta torre aislada secaba la salud y los encantos de su mujer, que se consumía para todos excepto para él. Ella, no obstante, sonreía más y más, porque veía que el pintor, que disfrutaba de gran fama, experimentaba un vivo y ardiente placer en su tarea, y trabajaba noche y día para trasladar al lienzo la imagen de la que tanto amaba, la cual de día en día tornábase más débil y desanimada. Y, en verdad, los que contemplaban el retrato, comentaban en voz baja su semejanza maravillosa, prueba palpable del genio del pintor, y del profundo amor que su modelo le inspiraba. Pero, al fin, cuando el trabajo tocaba a su término, no se permitió a nadie entrar en la torre; porque el pintor había llegado a enloquecer por el ardor con que tomaba su trabajo, y levantaba los ojos rara vez del lienzo, ni aun para mirar el rostro de su esposa. Y no podía ver que los colores que extendía sobre el lienzo borrábanse de las mejillas de la que tenía sentada a su lado. Y cuando muchas semanas hubieron transcurrido, y no restaba por hacer más que una cosa muy pequeña, sólo dar un toque sobre la boca y otro sobre los ojos, el alma de la dama palpitó aún, como la llama de una lámpara que está próxima a extinguirse. Y entonces el pintor dio los toques, y durante un instante quedó en éxtasis ante el trabajo que había ejecutado. Pero un minuto después, estremeciéndose, palideció intensamente herido por el terror, y gritó con voz terrible: "¡En verdad, esta es la vida misma!" Se volvió bruscamente para mirar a su bien amada: ¡Estaba muerta!"